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Thich Naht Hanh

"El regalo más valioso que podemos ofrecer a otros es nuestra presencia"
Thich Nhat Hanh

20 diciembre 2016

Del desapego o Cómo comenzar a nutrir la felicidad



Se acerca el final del año y suele ser un buen momento para hacer balance. Aunque por otro lado cualquier día es bueno para eso.

Si tuviera que resumirlo de alguna forma, este ha sido un año de aceptación y de dejar ir. Aceptar las cosas tal y como son, el dolor que forma parte de la propia existencia humana y el sufrimiento que en muchas ocasiones le acompaña. Y es, en esta última parte, donde hace su presencia el soltar y dejar de aferrarse a lo que ya no es...

No diré que es un proceso fácil porque no lo ha sido y no lo es, aunque tampoco es difícil en sí mismo. Lo que quiero decir es que mientras se practica el desapego, mientras me mantengo anclada en mi presente, enraizada en mi propia respiración, la realidad se muestra tal y como es y el dolor, aunque profundo, se siente lejano como un latido o una palpitación que se pueda observar en la distancia, arropado por la compasión.

Pero cuando desconectamos del aquí y ahora reaparece el sufrimiento, el dolor por el dolor, la mente que piensa y piensa, las rumiaciones... Y es entonces cuando se hace difícil mantenernos presentes y muy fácil perdernos en los pasatiempos (a veces macabros) de la propia mente. 



Y ¿qué podemos hacer ante esta irremediable corriente que tiende a querer imponerse y atraparnos con sus redes? Sencillo, cultivar la presencia a través de la atención plena

A veces las cosas son así de simples: cuanto más practiques la plena conciencia más sencillo será reconectar con el aquí y ahora.  Incluso, conseguiremos pasar más tiempo presentes sin esfuerzos, de forma natural. Y seremos capaces de sintonizar con aquellos aspectos positivos de la vida que nos llenan y que a veces nos perdemos por estar sumergidos en nuestros propios pensamientos. Pero también seremos capaces de encontrar la forma de vivenciar los aspectos más difíciles de nuestra propia existencia sin hacernos daño, al menos más del necesario.

Y cuando más sufrimiento aparece, más dosis de presencia necesitamos, es por eso que este ha sido un año de autocuidado, con retiros y cursos. Os dejo los enlaces por si os interesa alguna información:


Así que hoy es un buen momento para soltar todo aquello que sientas un lastre en tu vida y no sólo interno, seguro que de alguna forma podemos liberarnos de cargas materiales que hemos ido acumulando sin ser conscientes de ello y que nos pesan más de lo necesario en nuestro camino.

Un largo y maravilloso camino que nunca acaba...y para facilitar el viaje comparto las  prácticas para nutrir la felicidad de Thay. No se me ocurre antídoto mejor para reducir el sufrimiento que el cultivo de la propia felicidad ¡que lo disfrutéis!





La felicidad no es permanente, como todo lo demás. Para que la felicidad se extienda y se renueve, usted tiene que aprender cómo alimentar a su felicidad. Nada puede sobrevivir sin comida, incluyendo la felicidad; su felicidad puede morir si no sabe cómo alimentarla. Si se corta una flor, pero no la puso en un poco de agua, la flor se marchita en pocas horas.
Incluso si la felicidad que ya se está manifestando, tenemos que seguir alimentándola. A veces se denomina acondicionamiento, y es muy importante. Podemos condicionar nuestros cuerpos y mentes a la felicidad con las cinco prácticas de dejar ir, invitando semillas positivas, la atención plena, la concentración, y la visión penetrante.
1. DEJAR IR
El primer método de creación de la alegría y la felicidad es desechado, para dejar atrás. Hay una especie de alegría que viene de dejar ir. Muchos de nosotros estamos obligados a tantas cosas. Creemos que estas cosas son necesarias para nuestra supervivencia, nuestra seguridad y nuestra felicidad. Pero muchas de estas cosas, o más precisamente, nuestras creencias acerca de su absoluta necesidad, son realmente los obstáculos para nuestra alegría y felicidad.
A veces se piensa que el tener una cierta carrera, diploma, sueldo, casa, o pareja es crucial para su felicidad. Usted piensa que no puede seguir adelante sin ello. Incluso cuando ha alcanzado esa situación, o está con esa persona, usted continúa sufriendo. Al mismo tiempo, usted todavía tiene miedo que si deja ir ese premio que ha alcanzado, será aún peor; usted será aún más miserable y sin el objeto al que se está aferrando . No se puede vivir con él/ella y no se puede vivir sin él/ella.
Si usted viene a profundizar en su apego temeroso, se dará cuenta de que en realidad es el obstáculo para su alegría y felicidad. Usted tiene la capacidad de dejarlo ir. Dejar ir toma mucho coraje a veces. Pero una vez que dejas ir, la felicidad viene muy rápidamente. Usted no tendrá que ir por ahí en busca de ella/él.
Imagínese que usted es un habitante de la ciudad tomando un viaje de fin de semana a la campiña. Si usted vive en una gran metrópolis, hay un montón de ruido, el polvo, la contaminación y los olores, sino también una gran cantidad de oportunidades y emoción. Un día, un amigo le engatusa a alejarse durante un par de días. Al principio usted puede decir: “No puedo. Tengo demasiado trabajo. Yo podría perder una llamada importante “.
Pero finalmente le convence a que te vayas, y una o dos horas más tarde, usted se encuentra en el campo. Usted ve el espacio abierto. Usted ve el cielo, y siente la brisa en sus mejillas. La felicidad nace del hecho de que se podía salir de la ciudad atrás. Si no hubieras dejado, ¿cómo puedes experimentar esa clase de alegría? Necesitabas dejar ir.
2. INVITACIÓN A SEMILLAS POSITIVAS
Cada uno de nosotros tenemos muchas clases de “semillas” que mienten profundamente en nuestra conciencia. Aquella agua que es las que brota, surge en nuestra conciencia, y se manifiestan exteriormente.
Así que en nuestra propia conciencia existe el infierno, y también hay paraíso. Somos capaces de ser compasivo, comprensivo, y alegre. Si prestamos atención sólo a las cosas negativas en nosotros, especialmente el sufrimiento de las heridas del pasado, estamos revolcándonos en nuestros dolores y no se obtiene cualquier alimento positivo. Podemos practicar la debida atención, regar las cualidades saludables de nosotros tocando las cosas positivas que están siempre disponibles en el interior y alrededor de nosotros. Eso es buen alimento para nuestra mente.
Una forma de cuidar de nuestro sufrimiento es invitar a una semilla de la naturaleza opuesta a subir. A medida que existe nada sin su contrario, si usted tiene una semilla de arrogancia, tiene también una semilla de la compasión. Cada uno de nosotros tiene una semilla de la compasión. Si practicas atención plena de compasión cada día, la semilla de la compasión se fortalecerá . Solo hay que concentrarse en ella y se van a plantear como una zona de gran alcance de la energía.
Naturalmente, cuando la compasión surge, la arrogancia se depone. Usted no tiene que luchar contra ella o empujar hacia abajo. Podemos regar selectivamente las buenas semillas y abstenerse de regar las semillas negativas. Esto no significa que dejamos de lado nuestro sufrimiento; sólo significa que permitimos que las semillas positivas que están naturalmente allí para llamar la atención y nutrirla.
3. ALEGRÍA BASADA EN LA ATENCIÓN PLENA
Atención Plena nos ayuda no sólo para ponerse en contacto con el sufrimiento, para que podamos abrazar y transformarlo, sino también tocar las maravillas de la vida, incluyendo nuestro propio cuerpo. Entonces respirar se convierte en una delicia, y exhalar también puede ser una delicia. Usted realmente viene a disfrutar de su respiración.
Hace unos años, tuve un virus en los pulmones que hicieron sangrar. Yo estaba escupiendo sangre. Con los pulmones así, era difícil respirar, y era difícil ser feliz mientras respiraba. Después del tratamiento, los pulmones sanados y mi respiración se hizo mucho mejor. Ahora cuando respiro, todo lo que necesito hacer es recordar el momento en que mis pulmones estaban infectados con este virus. Entonces, cada respiración que tomo se convierte realmente deliciosa, muy buena.
Cuando practicamos la respiración consciente o caminar consciente, traemos a nuestra mente el hogar de nuestro cuerpo y nos establecemos en el aquí y el ahora. Nos sentimos muy afortunados; tenemos tantas condiciones de la felicidad que ya están disponibles. La alegría y la felicidad vienen de inmediato. Así que la atención plena es una fuente de alegría. La atención plena es una fuente de felicidad.
Atención Plena es una energía que puede generar todo el día a través de su práctica. Usted puede lavar los platos en la atención plena. Usted puede cocinar su cena en la atención plena. Usted puede fregar el suelo de la atención plena. Y con atención plena se puede tocar las muchas condiciones de la felicidad y la alegría que ya están disponibles. Usted es un verdadero artista. Usted sabe cómo crear alegría y felicidad cada vez que quiera. Esta es la alegría y la felicidad que nace de la atención plena.
4. CONCENTRACIÓN
La concentración nace de la atención plena. La concentración tiene el poder de romper, quemar las aflicciones que le hacen sufrir y _le permite a la alegría y la felicidad a entrar.
Para permanecer en el momento presente se requiere concentración. Las preocupaciones y la ansiedad sobre el futuro están siempre ahí, dispuestos a llevarnos. Podemos verlos, reconocerlos, y utilizar nuestra concentración para volver al momento presente.
Cuando tengamos la concentración, tenemos una gran cantidad de energía. No nos dejamos llevar por las visiones de sufrimiento o temores acerca del futuro pasado. Vivimos de forma estable en el momento presente para que podamos estar en contacto con las maravillas de la vida, y generar alegría y felicidad.
La concentración es siempre la concentración en algo. Si te concentras en tu respiración de una manera relajada, ya está cultivando una fuerza interior. Cuando vuelvas a sentir su respiración, concéntrate en tu respiración con todo el corazón y la mente. La concentración no es un trabajo duro. Usted no tiene que esforzarse a sí mismo o a hacer un gran esfuerzo. La felicidad surge ligeramente y fácil.
5. VISIÓN INTERIOR
Con la atención plena, reconocemos la tensión en nuestro cuerpo, y queremos mucho liberarlo, pero a veces no podemos. Lo que necesitamos es una idea.
La comprensión es ver lo que está allí. Es la claridad que nos puede liberar de infecciones tales como los celos o la ira, y permitir la verdadera felicidad por venir. Cada uno de nosotros tiene una visión, aunque no siempre hacemos uso de ella para aumentar nuestra felicidad.
Podemos saber, por ejemplo, que algo (un antojo o rencor) es un obstáculo para su felicidad, que nos conduce a la ansiedad y al miedo. Sabemos que este asunto no merece el sueño que estamos perdiendo por encima. Pero aún así seguimos gastando nuestro tiempo y energía obsesionado con ello. Somos como un pescado que ha sido capturado una vez antes y sabe que hay un gancho en el interior del cebo; si el pescado hace uso de ese conocimiento, él no va a morder, porque sabe que va a quedar atrapado por el gancho.
A menudo, sólo mordemos a nuestro antojo o rencor, y dejamos al anzuelo llevarnos. Nos quedamos atrapados y apegados a estas situaciones que no son dignos de nuestra preocupación. Si la atención y la concentración están ahí, entonces una visión estará ahí y podemos hacer uso de ella para nadar lejos, libre.
En la primavera cuando hay una gran cantidad de polen en el aire, algunos de nosotros tenemos dificultades para respirar debido a las alergias. Incluso cuando no estamos tratando de correr cinco millas y sólo queremos sentarse o acostarse, no podemos respirar muy bien. Así que en el invierno, cuando no hay polen, en lugar de quejarse por el frío, podemos recordar cómo en abril o mayo no podíamos salir en absoluto. Ahora nuestros pulmones están claros, podemos tomar un buen paseo fuera y podemos respirar muy bien. Conscientemente llamamos nuestra experiencia del pasado para ayudarnos a nosotros mismos y atesorar las cosas buenas que estamos teniendo en este momento.
En el pasado, probablemente sufrió de una cosa u otra. Incluso puede haber sentido como una especie de infierno. Si recordamos este sufrimiento, no dejándonos arrastrar por ello, podemos utilizarlo para recordarnos a nosotros mismos, “¡Qué suerte que soy ahora. No estoy en esa situación. Puedo ser feliz “, es decir una visión; y en ese momento, nuestra alegría y nuestra felicidad pueden crecer muy rápidamente.
La esencia de nuestra práctica puede ser descrita como transformar del sufrimiento en felicidad. No es una práctica complicada, pero nos obliga a cultivar la atención plena, concentración y perspicacia.
Se requiere ante todo que llegamos a casa a nosotros mismos, que hagamos las paces con nuestro sufrimiento, tratándolo con ternura, y mirando profundamente en las raíces de nuestro dolor. Requiere que dejamos ir, sufrimientos innecesarios inútiles y tomar una mirada más cercana a nuestra idea de la felicidad.
Por último, se requiere que alimentamos la felicidad diariamente, con acuse de recibo, la comprensión y la compasión para nosotros y para los que nos rodean. Ofrecemos estas prácticas a nosotros mismos, a nuestros seres queridos, y para la comunidad en general. Este es el arte de sufrimiento y el arte de la felicidad. Con cada respiración, aliviar el sufrimiento y generamos alegría. Con cada paso, la flor de las floraciones de una visión.
FUENTE: De Sin Lodo, No Lotus: el arte de transformar el sufrimiento, por Thich Nhat Hanh. © 2014 por la Iglesia Budista Unidas. (Del blog Maestro Viejo)

12 enero 2016

La Felicidad y el Sufrimiento: Cómo reencontrarnos en el dolor en 5 pasos


La presencia de dolor físico nos trae al aquí y ahora sin remedio, a lo que es, y nos aleja de todo aquello que el ego demanda. Aceptar que esto es así, puede ser un duro proceso.

 "Una de las experiencias más vivas que me mantienen conectada con el presente es el dolor. A él tengo mucho que agradecerle."




Estamos tan acostumbrados a las fórmulas rápidas para poder seguir con nuestro ritmo habitual (enfermizo en ocasiones), que, a veces,  nos cuesta frenar, y la medicación pasa de ser un medio para cuidarnos a una herramienta para continuar con nuestro ritmo frenético.

Pero, si escuchamos con atención, el dolor tiene un mensaje importante que darnos. ¿Te imaginas una vida sin dolor? ¿Cómo crees que nos mantendríamos vivos? ¿Cómo sabríamos que es aquello que quema, es venenoso o si tenemos alguna fractura? El dolor es una alarma que nos avisa de que algo no marcha bien. Es importante parar y descubrir su mensaje.

Puedes intentar conectar con él a través de la atención plena, observando con ecuanimidad lo que sucede.

¿En que zona exacta lo siento?

¿Cuál es su forma, es punzante, oprime,...?

¿Y su intensidad?

¿Es siempre igual o varía?


Y, ¿qué pasa con el dolor crónico? Está ahí, cambiante, pero con billete de vuelta. Entonces, nuestra actitud ante nuestro compañero más o menos constante de viaje es muy importante. 

Estos 5 pasos pueden servirte de guía para un primer acercamiento.





Paso 1. La conciencia es posible: darse cuenta de las sensaciones reales en cada momento, agradables o desagradables. "Soy consciente de mis pensamientos negativos y de mis sensaciones de dolor"


 Paso 3. Ir al encuentro de lo agradable. Amplio mi campo de conciencia y me doy cuenta también de las sensaciones agradables. "Soy consciente se mi dolor pero me doy cuenta del agradable calor del sol en la cara o de de los sonidos de los pájaros".

Paso 4. Ganar perspectiva: ampliando nuestra conciencia para convertirnos en “un recipiente más grande”. Trato con cariño mi dolor y disfruto de las sensaciones agradables"
Paso 5. Vivir con elección en cada momento. "Que bien ser consciente de mi dolor y poder cuidarme como lo necesito".

(Pasos e imágenes de Respira Vida)


La práctica de la plena conciencia en el dolor, la aceptación de lo que es, con una actitud compasiva, de curiosidad, nos puede regalar instantes de gratitud y felicidad.

No quiero decir que cuando el dolor está presente, no suframos, el sufrimiento está ahí, pero poder ver lo que es sin juicios, aceptando que en ese instante el dolor está en ti y es cambiante, te permitirá sufrir menos. No hay expectativas de cómo tendrían que ser las cosas o de porqué está sucediendo.

Entonces, todo ese sufrimiento extra que surge de la frustración, de lo que el dolor limita, desaparece. Y a su vez, entramos en un círculo virtuoso donde el dolor físico y emocional se reduce, somos capaces de reencontrarnos a nosotros mismos, tratarnos con cariño y permitirnos ese espacio que necesitamos. 

«El verdadero milagro es caminar sobre la tierra». 

Además está la otra parte, hacernos conscientes de lo afortunados que somos cuando el dolor se reduce o con suerte, se toma un descanso temporal. ¿Cuántas veces a lo largo del día te das cuenta de que tienes la posibilidad de levantarte cada mañana, de poder ver, oír o caminar? 

El dolor hace esa labor, irremediablemente, cuando cesa o se calma, puedes volver a levantarte, a comer, a reir, a caminar tranquilamente o incluso correr, y eso ¡es un regalo!

Y si eres consciente de ello, si despiertas a tu presente, sólo puedes sentir gratitud. Y disfrutas cada paso con los ojos de un niño que camina por primera vez. Yo misma me sorprendo a veces, sonriendo y agradeciendo al dolor que me haya recordado lo afortunada que soy de poder respirar, cuando por fin puedo volver a hacerlo con libertad.

Como dice Thich Nhat Hanh «el verdadero milagro es caminar sobre la tierra». Y si prestas atención, hay muchos regalos más a cada instante.



"Sin barro, no hay loto"
"Practicamos como la flor de loto y el barro. La flor de loto no piensa: "No quiero el barro". La flor de loto sabe que puede florecer tan bella sólo gracias al barro. 
Para nosotros, ocurre lo mismo. Tenemos semillas negativas en nuestro interior, el elemento del barro, si sabemos cómo aceptarlo, nos aceptamos a nosotros mismos. La flor de loto no necesita deshacerse del barro. Sin barro, moriría.
Si no tenemos deshechos, no podemos florecer. No deberíamos juzgarnos, ni juzgar a los demás. Sólo necesitamos practicar la aceptación y así progresar sin lucha. El proceso de transformación y sanación requiere prácticas continuadas. Producimos basura cada día, y por este motivo necesitamos practicar continuamente para cuidarnos de nuestra basura y convertirla en flores."  

Thich Nhat Hanh.

09 enero 2016

Silencio y Quietud, por Eckhart Tolle




«Cuando pierdes contacto con la quietud interior, pierdes contacto contigo mismo. Cuando pierdes contacto contigo mismo, te pierdes en el mundo.

Tu sentido más interno de tí mismo, tu sentido de quién eres, es inseparable de la quietud. Ese es el Yo Soy que es más profundo que el nombre y la forma.

La quietud es tu naturaleza esencial. ¿Qué es la quietud? El espacio interno o conciencia en el que las palabras de esta página son percibidas y se convierten en pensamientos. Sin esa conciencia, no habría percepción, ni pensamientos, ni mundo.

Tú eres esa conciencia, disfrazada de persona.

El equivalente del ruido externo es el ruido interno. El equivalente del silencio externo es la quietud interna.

Cuando quieras que haya silencio a tu alrededor, escúchalo. Esto significa que, simplemente, has de darte cuenta de él. Préstale atención. Escuchar el silencio despierta la dimensión de quietud dentro de tí, porque sólo la quietud te permite ser consciente del silencio.

Observa que en el momento de darte cuenta del silencio que te rodea, no estás pensando. Eres consciente, pero no piensas.

Cuando te das cuenta del silencio, se produce inmediatamente ese estado de serena alerta interna.

Estás presente. Has salido de miles de años de condicionamiento colectivo humano.

Mira un árbol, una flor, una planta. Deja que tu conciencia descanse en ellos. ¡Qué quietud manifiestan, qué profundamente enraizados están en el Ser! Permite que la naturaleza te enseñe la quietud.

Cuando miras un árbol y percibes su quietud, tú mismo te aquietas. Conectas con él a un nivel muy profundo. Te sientes unido a cualquier cosa que percibes en y a través de la quietud. Sentir tu unidad de ti mismo con todas las cosas es verdadero amor.

El silencio ayuda, pero no es necesario para hallar la quietud. Aunque haya ruido, puedes sintonizar con la quietud subyacente, el espacio en el que surge el ruido. Ese es el espacio interno de pura conciencia, la conciencia misma.

Puedes darte cuenta de que la conciencia es el trasfondo de todas tus percepciones sensoriales, de toda tu actividad mental. Siendo consciente de la conciencia surge la quietud interna.

Cualquier ruido molesto puede ser tan útil como el silencio. ¿Cómo? Abandonando tu resistencia interna al ruido y permitiendo que sea como es; esa aceptación también te lleva al reino de paz interna que es quietud.

Cuando aceptas profundamente este momento tal como es —tome la forma que tome—, estás sereno, estás en paz.

Presta atención a la pausa: la pausa entre dos pensamientos, al breve y silencioso espacio entre las palabras de una conversación, entre las notas de un piano o de una flauta, o al breve descanso entre la inspiración y la espiración.

Cuando prestas atención a esas pausas, la conciencia de «algo» se convierte simplemente en conciencia. Surge de dentro de tí la dimensión informe de pura conciencia y reemplaza la identificació n con la forma.

La verdadera inteligencia actúa silenciosamente. Es en la quietud donde encontramos la creatividad y la solución a los problemas.

¿Es la quietud tan sólo ausencia de ruido y contenido? No; es la inteligencia misma: la conciencia subyacente de la que nace toda forma. ¿Y cómo podría eso estar separado de quien tú eres?

De allí salió la forma que crees ser, y ello es lo que la sustenta.

Es la esencia de todas las galaxias y de las hojas de hierba; de todas las flores, árboles, pájaros, y de todas las demás formas.

La quietud es la única cosa de este mundo que no tiene forma. Pero en realidad no es una cosa, y tampoco es de este mundo.

Cuando miras un árbol o un ser humano desde la quietud, ¿quién está mirando? Algo más profundo que la persona. La conciencia está mirando a su creación. (...)

¿Necesitas más conocimiento? ¿Crees que más información, u ordenadores más rápidos, o más análisis científicos e intelectuales van a salvar al mundo? ¿No es sabiduría lo que más necesita la humanidad en estos momentos?

Pero ¿qué es la sabiduría? ¿Dónde se encuentra? La sabiduría viene cuando uno es capaz de aquietarse. Sólo mira, sólo escucha. No hace falta nada más. Aquietarse, mirar y escuchar activa la inteligencia no conceptual que anida dentro de tí. Deja que la quietud dirija tus palabras y tus acciones.»

Eckhart Tolle

Fuente: El blog de Grego

23 octubre 2015

Abrazar el sufrimiento: la aceptación del dolor ante la pérdida de un ser querido


¿Puede la atención plena acompañarnos en nuestra reconstrucción de la perdida? ¿Reduciría intensidad del sufrimiento, nos aportaría calma?

La respuesta es sí. La práctica de la plena conciencia y la compasión son excelentes compañeros de viaje en el proceso de duelo.

Hace tiempo que escribo sobre la experiencia del dolor físico y el sufrimiento, un texto aún en borrador. Pero hoy arremete un dolor emocional tan fuerte que acalla cualquier otro tipo de dolor: el dolor de la pérdida de un ser querido.


En cualquier caso estaría hablando un poco de los dos ya que el cerebro no distingue entre dolor fisico y emocional: «Los dolores causados por motivos sociales –como un desamor– o los placeres de igual naturaleza –como aprobar una oposición– activan idénticos circuitos cerebrales que los estímulos fisiológicos, básicos para sobrevivir, como la práctica del sexo.» 





La práctica de la atención plena a través de la meditación, el yoga o cualquier otra forma que nos sirva para estar presentes, facilita este proceso de reconstruir la historia de vida cuando alguien deja de estar físicamente a nuestro lado, con sus células, sus huesos, sus órganos, su piel...

Lo mas difícil de todo es soltar, el desapego. Cuando la persona a la que se intenta retener hace tiempo que se liberó de su carga física, es importante dar con esa fórmula que nos sirva para sentir esos abrazos o esa sonrisa lejos del mundo físico, en conclusión, sentirnos reconfortados y encontrar paz.

En general, ese vivir mindful nos permite conectar con la aceptación de lo que es. Un proverbio Zen dice:

“Si entiendes, las cosas son así. Si no entiendes, las cosas son así.” 


Cuando se vive una pérdida se pasa por diferentes fases, que a grandes rasgos recogen, en primer lugar, la evitación o negación de la misma. Esa incredulidad que surge de que no está pasando o que, simplemente, es un mal sueño del que despertaremos. Luego sigue una etapa de acomodación o comprensión de la perdida como algo real, aquí surgen diferentes emociones de culpa, enfado, tristeza o frustración...es un proceso largo que requiere de tiempo, autodescubrimiento y apoyo social. Y en último lugar está la asimilación o reconstrucción de nuestra identidad con la aceptación de esa pérdida como parte del proceso vital. 

Pues bien, todo esto en realidad pasa en un continuo y se entremezcla, a veces unas emociones son más intensas que otras pero no hay un principio y un fin exacto al que aferrarnos. Así que lo vivimos como algo natural, no patológico.

Pero, volviendo a lo que decía, mindfulness facilita este proceso.
No se trata de hacer o no hacer ciertas prácticas sino de un modo de ser, de vivir la experiencia a través de ese prisma que conlleva aceptación y compasión. Compasión hacia la persona fallecida, hacia los seres queridos, hacia uno mismo o hacia la propia situación. 

Cuando la situación que rodea a la muerte ha sido violenta (a falta de una palabra mejor), esta forma de vivir el mundo y a los seres que lo habitan hacen que una se sienta más reconfortada. La aceptación, la compasión y el no juicio nos abrazan de tal forma que podemos conectar (a pesar de todo el dolor, la incomprensión y la tristeza), con el amor. Con esa fuente de amor que nos nutre y nos une a todos los seres.

Como dice nuestro querido Thich Nhat Hanh: 

«La plena conciencia es como la mamá que acoge al bebé. Cuando la madre toma al bebé con ternura, el bebé sufre menos. Si sabemos como acoger ese sufrimiento después de la práctica de la plena conciencia del sufrimiento, sufriremos menos.»


Otro aspecto que nos reconforta cuando se siente la vida de esta forma y que tiene que ver con el desapego, es la impermanencia de las cosas. Nada es eterno, todo cambia y tanto la vida como la muerte son parte de un mismo ciclo.

En este sentido aceptar el propio ciclo de nutrición que lleva nacer y morir, como la noche sigue al dia y al revés, nos permite soltar y poder conectar con el momento presente.  

«La muerte es una ilusión»

¿CÓMO LO HAGO?
Ecuentra un espacio donde estar contigo mismo y con tu dolor.

Respira, observa y siente como se va transformando con cada aliento.
Observa el ciclo de la respiración: sigue con tu atención la inspiración desde su comienzo hasta su final. Observa la pausa antes de iniciar la siguiente espiración y repite otra vez focalizándote en la exhalación. Date cuenta de la pausa antes de la siguiente inspiración y comienza de nuevo.
Aceta lo que aparezca sin juzgar y abraza ese sufrimiento, arropándolo, acunándolo con cariño hasta que se calme.

Puedes probar a hacer esta práctica en compañia, a veces las otras personas con su presencia pueden ser el sostén en momentos difíciles.
Recuerda que «el mejor regalo que podemos ofrecer a las demás personas es nuestra presencia».



Playa «El Madero», Liencres. Foto: J. Arias.

Hay una historia de Thay  que a mi me resulta un buen marco para respirar la impermanencia y, por qué no, un buen refugio cuando me envuelve el dolor de la pérdida como si mente y corazón pudieran calmarse mutuamente y encontrar algo de paz en medio de la tormenta. Espero que la disfrutéis tanto como yo:

«Una tarde de otoño me encontraba en un parque, absorto en la contemplación de una hoja muy pequeña y bonita en forma de corazón. Su color era rojizo y casi colgaba de una rama, de la cual parecía que estuviese a punto de caer. Estuve mucho tiempo con ella y le hice muchas preguntas. Supe que la hoja había sido la madre del árbol. Normalmente, pensamos que el árbol es la madre y que las hojas son los hijos, pero al mirar la hoja vi que también era madre del árbol. La savia que toman las raíces no es más que agua y minerales, que son insuficientes para nutrir al árbol, de manera que éste distribuye la savia a las hojas. Estas se encargan de transformar esta savia rudimentaria en savia elaborada y, con ayuda del sol y del gas, enviarla de vuelta para nutrir al árbol. Además, como la hoja se une al árbol por un tallo, es fácil ver la comunicación entre ambos.

Le pregunté a la hoja si tenía miedo porque el otoño había llegado y las otras hojas empezaban a caer. La hoja me dijo: "No, no tengo miedo. Durante toda la primavera y el verano estuve muy viva. Trabajé y ayudé a nutrir al árbol y gran parte de mí misma se encuentra en este árbol. Por favor, no digas que sólo soy esta pequeña forma, porque la forma de hoja es sólo una pequeña parte de mí. Soy todo el árbol. Sé que estoy en el árbol y que, cuando vuelva a la tierra, continuaré nutriendo al árbol. Es por eso por lo que no me preocupa. Cuando deje esta rama y surque el aire hasta la tierra, saludaré al árbol y le diré "hasta pronto".»




Y entonces, no hará falta decir adiós, sólo un «hasta pronto»... gracias por haberme nutrido durante toda mi vida y por seguir haciéndolo después de abandonar tu forma. 


Regalo de Lara. 


¿Qué leer? Puedes descargarlo pinchando en el enlace.








26 abril 2015

Materiales para el aula I: Mindfulness y el estrés (vídeos)




Los materiales que utilizo en los talleres de «mindfulness para el manejo emocional» son sencillos, breves y accesibles, con el fin de dejar protagonismo a la práctica.

Hoy comparto un par de vídeos que suelo usar en los talleres para introducir el estrés y la Atención Plena.





Espero que os sirvan, mientras iré recopilando más. Hasta entonces... recordad que el presente es un regalo, disfrutadlo!


10 marzo 2015

En Piloto Automático

   

¿Sueles tener la mente en otro lugar?
¿Te quedas enredada a menudo en tus pensamientos?
¿Alguna vez has llegado a un lugar sin saber cómo o, tal vez, has tenido que volver a comprobar si has cerrado la puerta?
¿Te cuesta centrarte en lo que haces?



La Atención Plena es...

Es la capacidad de darte cuenta de qué es lo que estás experimentando mientras lo estás experimentando: atención al presente.



Cuando estamos en piloto automático es más fácil que nos dejemos llevar por viejos hábitos o patrones de pensamiento y desconectamos de nuestro presente.


 "La vida es aquello que pasa mientras haces otros planes" (John Lennon)


Cuando la mente está presente podemos encontrar un estado de calma interior y disfrutar más plenamente de nuestra vida.


La Actitud

De observador/a
Con aceptación, curiosidad y apertura
Sin juzgar, con aceptación
* Ingrediente secreto: Tratarnos con cariño


Desconectando el piloto automático...

Puedes conectar con tu presente a través de tu cuerpo y de tu propia respiración. 
La próxima vez que estés esperando en un semáforo o en una cola, desconecta de tus pensamientos y...

¡Dáte un respiro!

1. Colócate en una posición cómoda, espalda recta y libera las tensiones...

2. Cierra los ojos (¡no hacer conduciendo!) y observa tu respiración. Observa como el aire entra y sale de tu cuerpo. Busca el lugar donde sientas mejor tu respiración y úsalo como el ancla que te conecta con tu presente. 
También puedes escuchar los sonidos de tu entorno, prestando atención a como se inician, se mantienen un tiempo determinado y desaparecen. Date cuenta también del silencio... 

3. Cuando te des cuenta de que te has distraído, vuelve a llevar de nuevo tu atención a la siguiente respiración :)






Y recuerda...


“Sólo amanece el día para el que estamos despiertos” 


(H. D. Thoreau)














05 diciembre 2014

Mente de mono


En el Zen se dice también que el cultivo de la mente es parecido a la captura y la doma de un mono. Los monos se mueven continuamente hacia todas las direcciones. Nuestra mente es como un mono, y también salta de un lugar a otro sin parar. Al principio hay que echarle  lazo al mono y atarlo a una estaca. Durante la meditación atamos nuestra mente a la estaca zazen.

Después, a pesar de estar atado, no pata de moverse porque la cuerda da un poco de sí. Incluso sentados en zazen la mente no para de moverse. Pero hay que tener paciencia [...].  El mono con el tiempo termina por aburrirse, la mente ve que no puede llegar muy lejos y, tarde o temprano, se sienta se aquieta; tarde o temprano la mente se funde con la inmovilidad del cuerpo en zazen. 

"La doma del buey" (la búsqueda)